Los uniformes en entornos laborales cumplen diferentes funciones, entre las principales se destacan las de seguridad y las de identificación entre individuos que pertenecen a otras empresas o instituciones y o bien, dentro de una misma organización que tienen distintos cargos o desempeñan actividades específicas. Específicamente en el entorno médico, el uso de filipinas médicas contribuye a distinguir al personal de diferentes rangos y especialidades así como a crear un entorno más seguro tanto para el personal médico como para los pacientes, al crear una barrera que impide el contacto directo con la piel de las áreas intervenidas que pudiesen ser un foco de infección.

Las filipinas médicas se confeccionan idealmente con algodón en colores y estampados de lo más diversos, lo que permite, además de encontrar fácilmente prendas con las cuales se pueda uniformar a un equipo de trabajo, seleccionar aquellas que se adapten al gusto personal y a las necesidades específicas de cada entorno en el que se vayan a utilizar. Por ejemplo, los médicos, enfermeros y dentistas que tratan con niños muchas veces prefieren colores y estampados en tonos que les ayude a proyectar una imagen más amigable y menos imponente con sus pacientes.

Si bien, hay una gran variedad de colores y estampados, el blanco continúa siendo el preferido, pues es simbólico del entorno médico. Esto tiene su explicación en la manera en que este color es percibido, gracias a una serie de ideas y valores que se le han atribuido por siglos. Desde el aspecto cultural, el color blanco proyecta una imagen de seriedad, respeto y autoridad, lo que influye en el nivel de confianza que un paciente tiene hacia el médico que lo atiende. El uso de filipinas y batas blancas en materia de salud transmite una sensación que asegura al paciente que su padecimiento será tratado con seriedad y profesionalismo, lo que ha sido reforzado a través del tiempo por su aparición en diferentes medios. De hecho, el color blanco también se emplea en otros entornos, como el laboratorio, en actividades que no están necesariamente relacionadas con el quehacer médico, en los que adquiere un significado ligeramente diferente, aunque la autoridad que proyecta es la misma.

Fue hacia finales del siglo XIX cuando se empezó a utilizar una vestimenta especial en la sala quirúrgica, esto con el nacimiento del concepto de la cirugía aséptica. En esta época hicieron su aparición las primeras batas de color blanco, las que eran de manga corta y se utilizaban sobre la ropa de calle y cumplían la función que hasta nuestros días persiguen, es decir, la función doble de proteger al paciente y al médico del contacto durante el procedimiento que se esté realizando. A principios del siglo XX las mangas de las batas comenzaron a ser largas y presentaron algunas modificaciones, como una apertura trasera en lugar de la delantera para asegurar mayor esterilidad y el uso de batas blancas dejó de ser exclusivo de los médicos y enfermeros en el quirófano. En esta época incluso los uniformes de las enfermeras de órdenes religiosas, las que utilizaban trajes de color negro, pasaron a ser blancos y todo el personal de los hospitales vestían prendas de color blanco, el que se adoptó como color simbólico de la institución. Es importante aclarar que únicamente el personal sanitario empleaba el color blanco, y hasta el momento continúa siendo así, y cualquier persona que labora dentro del hospital pero que desarrolla actividades distintas a las sanitarias, utiliza uniformes de otro color.

Con el paso del tiempo se hicieron algunas modificaciones, específicamente cuando se trabaja en el cirujano pues se identificó que el color blanco tiene el efecto de cegar durante algunos instantes al ojo humano si se desvía por un instante la vista del color oscuro del área intervenida, usualmente teñida por el color de la sangre, hacia su propia bata blanca o a la de sus compañeros, lo que podría ser muy peligroso. Por ello, al entrar al quirófano actualmente los cirujanos y enfermeras utilizan colores verde y azul, los que son opuestos al rojo en el espectro visible por el ojo humano. De esta manera, no sólo se reducen los riesgos que implica el deslumbramiento, sino también se estimula la agudeza visual pues al trabajar con colores opuestos al característico de la sangre, hace la vista del cirujano más susceptible a los diferentes tonos que presenta la anatomía humana.

El trabajo médico fuera del quirófano permite el uso de filipinas blancas y en el caso específico de los odontólogos y enfermeros, existe mayor libertad en cuanto al tipo de uniformes que pueden utilizar. Como ya mencionamos, esto depende tanto del tipo de población que atienden como del gusto personal, y aunque los matices de azul sean los más comunes, las filipinas médicas con estampados llamativos o bordados decorativos son también muy utilizados y estos se fabrican en los materiales adecuados para el uso en el entorno de la salud.

Para que las filipinas médicas cumplan la función para la que fueron diseñadas es necesario que se tenga cuidado en la elección del color y materiales así como en la talla, pues una prenda que no ajusta correctamente al cuerpo puede ocasionar dificultades de movimiento e incluso ser un riesgo, sobretodo cuando se encuentra muy floja, pues podría quedar atrapada o engancharse en algún sitio. También es necesario que estas prendas, y cualquier otra que forme parte del uniforme médico, se conserven en buen estado y limpias.

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COLORES DE LAS FILIPINAS MÉDICAS

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