Todo mundo conoce el uniforme de chef, casi todos saben que se llama “filipina”, pero pocos saben más el respecto de esta prenda tan característica. En la entrada de hoy queremos hablarles un poco más sobre las filipinas para chef, una prenda más compleja de lo que puede parecer a simple vista. Después de todo, el uniforme del chef, y el resto del equipo de la cocina, no cumple solamente la función de distinguir a los de su gremio, sino que atiende a necesidades específicas que tienen durante su trabajo. Acompáñenos en las siguientes líneas, donde descubriremos más al respecto.

Primero que nada está el color. El color blanco es el característico de los chefs por excelencia, pero no siempre ha sido así. Durante el siglo XVI muchos artesanos, entre los que se contaba a los chefs, eran perseguidos y encarcelados por sus tendencias a las formas de pensar más liberales. Para escapar a esta situación, muchos chefs optaron por refugiarse en iglesias ortodoxas, donde podían seguir ejerciendo su oficio como cocineros oficiales del lugar.

Ocultos y a salvo dentro de los monasterios, los chefs tenían que portar las mismas ropas que los sacerdotes, lo cual incluía togas largas y sombreros altos. Sin embargo, para diferenciarse de los religiosos, cuyas togas eran negras, éstos optaron por vestir togas de color gris.

El color blanco empezó a utilizarse en el siglo XVIII, cuando se decidió que las vestimentas del chef deberían denotar limpieza, la cual también se refleja en la comida preparada. La habilidad del chef se mide también en su pulcritud durante el trabajo. Una filipina con pocas o nada de manchas al final de una larga jornada eran la marca representativa de un chef de alta calidad.

Hoy en día, ellos suelen buscar un color o combinación de colores (o hasta estampados) que vayan de acuerdo a su personalidad. Lo que no puede faltar en las filipinas para chef, sobre todo entre los de alta cocina internacional, es la bandera de su país bordada en el cuello de la filipina; una forma de demostrar el orgullo de cada uno por sus orígenes.

En cuanto a su diseño, nada en su uniforme es gratuito. Empecemos por la cabeza: el gorro cumple, por un lado, la función de distinguir al chef del resto de los cocineros. Los diferentes tipos de gorros denotan las diferentes jerarquías dentro de una cocina, mientras más alto es el gorro, más alto también es el rango de quien lo porta. Por otro lado, el gorro está diseñado para evitar que los cabellos caigan en la comida. Asimismo, la altura y material están pensados para que tengan buena ventilación, y así ayudar al chef a soportar el intenso calor de una cocina, durante todas las horas que deba permanecer en ella.

La función del largo mandil que portan es un poco más obvia: evitar manchas y quemaduras de la cintura para abajo, por lo cual está fabricado de una tela gruesa y resistente. Originalmente el mandil también era blanco, por las mismas razones que la filipina, demostrar limpieza y profesionalismo por parte del cocinero. Hoy en día, este mandil se sigue fabricando con telas resistentes a las quemaduras y las manchas que pueden resultar de un derrame accidental en la cocina, sin embargo, debido a las tendencias de la moda, hoy en día se fabrican de muchos colores, pensando también en la estética y la originalidad del uniforme.

Los cuellos de las filipinas para chef, además de dar el estilo característico a estas prendas, son altos para cubrir el cuello en su totalidad y evitar quemaduras. Adicionalmente se utilizan unos picos de algodón alrededor del cuello, con la función de absorber el sudor y evitar que esté caiga en los alimentos y los contamine.

Una vez más, el color de esta prenda ha pasado de ser blanco a utilizarse del color que mejor convenga al estilo general del uniforme. Los pantalones a rayas blancas y negras se diseñaron así por la capacidad de este patrón de esconder mejor las manchas que se producen durante el trabajo. Los pantalones a rayas o cuadros siguen siendo un patrón socorrido entre los profesionales de la cocina, aunque también hay muchos que prefieren un pantalón liso.

La parte más importante del uniforme, naturalmente, es la filipina. Las filipinas para chef tienen una capa de tela doble para soportar el calor en caso de quemaduras y salpicaduras. Su estilo cruzado busca brindar protección extra para estos casos, de esa manera, el torso del chef está protegido en total por cuatro capas de tela, y los brazos por dos. Otra característica es que las filipinas suelen ser de doble vista; en caso de un accidente, se voltea la filipina y las manchas quedan ocultas, asegurando la imagen profesional del chef. La tela con que se fabrican suele ser el algodón, buscando que además de resistente la tela respire mejor, para comodidad de quien la usa.

Y porque cada detalle cuenta, hasta el diseño de los botones de una filipina tiene un propósito. Los botones suelen ir cubiertos de paño, un material resistente y durable que protege a los botones del constante maltrato al que son sometidos por el constante contacto con el calor de las ollas, los roces con las mismas y el frecuente lavado que se hace de las filipinas. Los zapatos, por su parte, acostumbran ser negros por la elegancia natural de este color, y deben tener suela antideslizante para evitar accidentes en caso de que el suelo de la cocina esté mojado.

Las filipinas para chef que ofrecemos en Priatelia Uniformes están fabricadas con los más altos estándares de calidad, los mejores materiales y los diseños más vanguardistas del mercado. Conocedores de las necesidades tan particulares de los profesionales de la cocina, prestamos atención a todos y cada uno de los detalles. Además, ofrecemos todas las tallas y diferentes modelos, y entregamos pedidos a todos los estados de la República Mexicana. Llámanos al (33) 1542 3856 o escríbenos al correo contacto@priateliauniformes.com, y con gusto te atenderemos.

En el uniforme del chef cada detalle cuenta

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