Los uniformes son elementos que desempeñan diferentes funciones dentro y fuera del entorno en el que se utilicen. Conformados por distintas prendas diseñadas para estandarizar la vestimenta de un grupo de personas, los uniformes comunican un mensaje, contribuyen a la creación de una identidad, permiten distinguir a los miembros de un grupo y también brindan seguridad y protección a quien lo porte, específicamente en los casos de uniformes para entornos laborales como el industrial y el sanitario. Es por todo esto que la elección de las características que debe reunir un uniforme no se toma a la ligera, y cada sector que decida implementarlo por cuestiones de seguridad, higiene, o para fortalecer el sentido de pertenencia a una empresa y para proyectar una imagen adecuada al exterior, busca las prendas confeccionadas con materiales especiales y en diseños que resulten prácticos para facilitar las tareas relacionadas con las actividades que desarrollan quienes los utilicen.

Hablando del entorno sanitario, y más específicamente, de los uniformes médicos, el conjunto de prendas que se elijan para vestir al personal que se encargue de la atención a los pacientes desempeña todas las funciones que acabamos de mencionar. Por un lado, brinda protección y seguridad a los médicos quienes, debido a la naturaleza de su trabajo se encuentran en contacto constante con personas que tienen enfermedades o presentan heridas que son un foco de infección potencial.

En este sentido, el uniforme evita que la piel del médico entre en contacto directo con la del paciente y por tanto, que se dé una contaminación cruzada que represente un riesgo sanitario. Aquí cabe mencionar que los uniformes del personal médico no se componen únicamente de las batas que todos identificamos sin ningún problema, sino también de filipinas, pantalones, guantes, gorros, zapatos y en su caso, de trajes quirúrgicos, cuyas características permiten que el entorno, ya sea un hospital o una clínica, cumpla con los requerimientos de asepsia.

Además de la función de protección, los uniformes médicos cumplen la función de comunicar un mensaje y el público objetivo es, por supuesto, los pacientes que atienden. Lo que las personas percibimos a través de nuestro sentido de la vista causa una impresión en nosotros y de inmediato relacionamos la apariencia con una serie de valores y actitudes que por experiencias previas, llegamos a vincular con las características de lo que estamos percibiendo. Esto es completamente natural y es por ello que el uso de uniformes está reglamentado en muchos lugares en los que estas prendas no cumplen una función de seguridad ni protección, pero sí de proyectar una buena primera impresión.

La imagen del personal sanitario influye en la manera en que los pacientes reaccionan y se disponen al servicio así como en su nivel de confianza hacia el médico, por lo que se recomienda utilizar uniformes que proyecten una imagen de seriedad y profesionalismo. En este entorno, al igual que en otros sectores, se aprovechan los efectos psicológicos que tienen los colores para elegir las tonalidades de los uniformes. El blanco es el color más comúnmente empleado en los entornos médicos, pero los tonos azules y verdes también se emplean bastante, pues tienen un efecto tranquilizante y además reducen los niveles de riesgo en ciertas áreas de trabajo, por ejemplo, en el quirófano, en donde las prendas blancas puede ocasionar deslumbramientos o ceguera en los cirujanos a causa del contraste del color de la sangre con el uniforme.

Por otra parte, el uso de uniformes en entornos sanitarios facilita la identificación del personal según su cargo y las funciones que desempeña, por ello existen uniformes especiales para médicos, uniformes quirúrgicos, uniformes para enfermeras y uniformes para laboratorios. Por su lado, el personal que atiende la recepción, el que realiza funciones administrativas o que se encarga del mantenimiento y limpieza del hospital o clínica emplea otro tipo de prendas que permiten distinguirlos de manera sencilla.

Los uniformes logran cumplir las funciones que acabamos de mencionar en medida que sean elegidos cuidadosamente y se mantengan en buen estado. El color es uno de los factores más importantes que se toman en cuenta al momento de seleccionar las prendas del uniforme, pero su diseño y la talla también son de gran peso, pues ante todo, los uniformes tienen que ser funcionales y permitir a las personas que los utilicen, la movilidad y comodidad necesarias para poder desarrollar las tareas propias de su cargo sin ninguna complicación. Hoy en día es posible encontrar una extensa variedad de uniformes para entornos sanitarios fabricados con diferentes materiales, en colores y estampados diversos, así como en modelos que se pueden adaptar a cualquier tipo de cuerpo y gusto. Esto podría, por un lado, complicar la toma de decisión de cuáles prendas son más adecuadas, pero la recomendación general es que se anteponga la calidad ante cualquier otro factor como el precio o el gusto personal. Los uniformes médicos se deben fabricar con tejidos que ofrezcan protección pero que al mismo tiempo sean cómodos, que permitan la respiración del cuerpo, que sean fáciles de lavar y que sean duraderos, por lo que se aconseja adquirir las prendas con una empresa dedicada al diseño y manufactura de uniformes, como lo es Priatelia.

En Priatelia contamos con un extenso catálogo de prendas para uniformar al personal sanitario de hospitales, clínicas y otras instituciones dedicadas al servicio de salud. Nuestras prendas se fabrican con materiales de la más alta calidad que cumplen con todas las características requeridas para utilizarse en un entorno médico. Si quieres conocer más sobre nuestros productos no dudes en contactarnos, con gusto te atenderemos.

FUNCIONES QUE CUMPLEN LOS UNIFORMES MÉDICOS

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