La mayoría de las personas ha tenido que usar un uniforme cuando menos una vez en su vida, ya sea para acudir al colegio, para ir al trabajo, o incluso para poder jugar en un equipo deportivo, esto se debe a que el uniforme, como su nombre lo indica, es un conjunto de ropa estandarizada para que la utilicen los miembros de una organización durante la práctica de actividades al interior de las instalaciones, o mientras la representan.

Pero además en el caso de los uniformes clínicos se da un fenómeno particular, ya que estos tienen un impacto inmediato en la imagen de quien los porta, que hace sentir en confianza a las personas con tan sólo estar frente a frente, un respeto y admiración inmediatos por una persona que realiza tan noble y humanitaria labor del cuidado y protección de la salud.

En la actualidad podemos encontrar diferentes vestimentas para los trabajadores del área de la salud, incluso diferentes colores y telas, que se han seleccionado para darle mayor personalidad a los atuendos, sin que todos luzcan siempre iguales y puedan diferenciarse los profesionales de la salud, como los dentistas, los de medicina estética, etc.; sin embargo, la percepción de las personas hacia el profesional de la salud no ha cambiado mucho. Hace algunos años se publicó un estudio realizado por la canadiense JAMA Internal Medicine, con los datos de más de 300 personas con familiares internadas en tres unidades de cuidados intensivos, con el fin de conocer la percepción de los pacientes respecto a los profesionales de la salud. Los encuestados afirmaron que la apariencia más favorecida era para los médicos que usaban un uniforme tradicional: bata blanca, atuendo formal, zapatos blancos; a estos profesionales se les percibía como más conocedores, con mayor experiencia y amabilidad.

En el análisis de los investigadores se dio a conocer que de forma inconsciente las personas reaccionan con mayor respeto y preferencia por los profesionales de la salud que usan uniformes o batas blancas; si bien la apariencia no es lo más importante en un médico o en un grupo de especialistas de la salud, es el canal para ganarse la confianza de los pacientes y de sus familiares, razón por la cual la mayoría de las instituciones de salud cuentan con reglamentos estrictos para la vestimenta, con el fin de ganarse la confianza, el respeto y la reputación como un centro de salud de confianza.

Los primeros uniformes clínicos como los conocemos en la actualidad comenzaron a usarse en el siglo XIX, teniendo como creadora a Florence Nightingale, enfermera militar durante la guerra de Crimea, cuya contribución le allanó el camino para formar su propia institución para enfermeras en Saint Thomas Hospital en Londres, Inglaterra. Antes de este uniforme se utilizaba un tipo de ropa informal similar al de los monjes y monjas que cuidaban a los pacientes en los hospitales e iglesias, que solía ser oscuro al igual que las ropas de los médicos de la Edad Media y de la Antigüedad.

Si bien Nightingale creó el uniforme blanco almidonado para las enfermeras, sentó las bases para las batas o uniformes unisex; los primeros uniformes de enfermera eran similares a los del hábito de las monjas: un vestido de cuerpo completo en color gris, con delantal blanco y cofia, que solo dejaba libres el rostro y las manos y dotaba a las enfermeras de una apariencia respetable y un poco autoritaria; con el paso de los años, el uniforme fue evolucionando en función de la práctica, la funcionalidad e incluso la moda, ya que de vestidos largos y de mangas largas, hoy en día podemos encontrar enfermeras (o doctoras) vestidas con falda, pantalón o un overol completo, con blusas de manga larga o ¾ para tener mayor comodidad al tratar con los pacientes. El mismo caso surgió con las cofias que coronaban la cabeza de las enfermeras para demostrar su rango, y que actualmente se siguen utilizando pero con menor frecuencia.

Para principios del siglo XX la comunidad médica dio mayor importancia al uso de los uniformes clínicos, en conjunto con un ambiente limpio, higiénico, donde no se transmitan los virus ni las bacterias del área donde se encuentran los enfermos al exterior, y viceversa; además a los profesionales de la salud también les interesa proteger sus ropa personal tanto durante las cirugías, como en el trato con pacientes durante la consultas o en las salas de emergencia.

A mediados de siglo XX, entre 1950 y 60, se fabricaban uniformes en color blanco en su mayoría, con el fin de reflejar la limpieza necesaria en el área de la salud; sin embargo los médicos tratan constantemente con enfermos, especialmente en hospitales, ambulancias y salas de emergencias, por lo que las ropas blancas se ensucian con demasiada facilidad y puede causar un gran impacto en las personas que vean al especialista de la salud cubierto de sangre al salir de una sala de urgencias, por ejemplo.

Por esta razón no solo han evolucionado los uniformes de enfermera, ni lo han hecho solo en su forma y estilo; en general los uniformes del área de la salud se han producido en diferentes colores: verde, azul, gris, rosa, amarillo o color vino tinto. Esto además de ser debido a la sangre y como parte de la imagen con los pacientes, es porque en el quirófano, los cirujanos requieren de un punto para relajar su vista después de ver los colores rosa y rojo intenso que abundan en el interior del cuerpo humano, y un tono como el verde o el azul es de gran ayuda para descansar la mirada y evitar los deslumbramientos.

También por el trato constante con la sangre, y otros líquidos corporales, se han fabricado uniformes desechables, así como telas antibacteriales que pueden ser lavadas y desinfectadas en el área de lavandería de los hospitales, con el fin de volverse a utilizar con toda la seguridad de que no transmitirán gérmenes que pongan en riesgo la salud de los especialistas, y mucho menos a los pacientes, quienes suelen encontrarse con sus defensas debilitadas y ser susceptibles a contraer una enfermedad en el hospital.

Por otro lado, con el auge de los servicios especializados para diferentes pacientes, los uniformes se han modernizado en lo que vamos del siglo XIX, pues hoy en día los encontramos en una enorme variedad de cortes y de diseños, algunos incluso parecen de alta costura como los uniformes para Spa y servicios de belleza, que reflejan una imagen mucho más estética que otros, mientras que los servicios para pacientes infantiles requieren de uniformes coloridos, con estampados de personajes, animales o alimentos. Este tipo de uniformes levanta  el ánimo de los pacientes y les da mayor confianza, especialmente a los más pequeños, mientras que los servicios más formales y especialistas siguen beneficiándose más con colores sólidos como el blanco para ganarse la confianza y la tranquilidad de los pacientes.

¿En qué consisten los uniformes clínicos?

El uniforme para el personal médico y las enfermeras consiste de batas de laboratorio, pantalones o faldas de algodón (casi siempre son 100% algodón, pero pueden combinarse con poliéster), camisa blanca de manga corta o a ¾ y zapatos blancos para doctor, ya que estos cuentan con suelas antiderrapantes, indispensables para prevenir resbalones o caídas pues los pisos de los hospitales suelen estar mojados con mucha frecuencia, tanto por cuestión de accidentes con los pacientes, como por las veces que se limpian. En los hospitales, clínicas y consultorios de especialistas como odontólogos con especialidad en cirugía maxilofacial, se utilizan uniformes desechables para las cirugías, además de guantes de látex, cubre bocas y gorros para el cabello.

Si actualmente buscas el uniforme adecuado para tu clínica o consultorio, en Priatelia te recomendamos fijarte en los siguientes aspectos:

  • Elige telas fácilmente lavables, duraderas y de alta calidad, que tengan alto contenido de algodón aunque lleven fibras sintéticas como el poliéster. Además se recomienda fijarse en que las costuras se encuentren reforzadas, pues las labores en una clínica pueden llegar a ser muy arduas y los uniformes pueden romperse o rasgarse en poco tiempo; mientras que las costuras reforzadas pueden ahorrarnos la compra de nuevos uniformes.
  • Elige el modelo de tus uniformes con base en dos cosas: la jornada laboral, en la que los profesionales de la salud pueden pasar mucho tiempo parados y portar su uniforme por más de 24 horas, incluso durmiendo siestas con ellos entre los descansos, por lo que la comodidad es prioridad al elegir el atuendo. El segundo aspecto es el tipo de hospital o consultorio y los pacientes a quienes más se atiendan; los servicios profesionales especializados en niños, en belleza, en deporte, entre otros, pueden tener una imagen más colorida y relajada, mientras que los hospitales con servicios de salud en general o consultorios de especialistas como un oncólogo, un endocrinólogo, un urólogo, u otros más, pueden beneficiarse con uniformes más serios y formales.
  • La temperatura Si bien la mayoría de los hospitales son fríos, en ocasiones los especialistas en salud trabajan en lugares extremos, por lo que los uniformes adecuados al lugar y tipo de actividades les permitirá tener opciones para realizar las actividades con más comodidad.
  • Calidad por encima del precio. Podemos encontrar muchos proveedores de uniformes baratos, sin embargo muchos de estos ofrecen esos precios porque manejan telas e insumos de baja calidad, que deben ser reemplazados en menos tiempo y acabar costando más; por ello la tela de buena calidad aunque tenga un costo de adquisición mayor, es más durable y resistente.

En Priatelia Uniformes contamos con una gran variedad de uniformes clínicos de excelente calidad, a un precio competitivo; visita nuestra página web y conócelos.

¿Por qué es importante el uso de uniformes clínicos?

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