Anteriormente en este blog hemos hablado de la importancia del uso de uniformes en entornos laborales y de cómo se han ido modificando las prendas que componen los uniformes laborales en entornos sanitarios a través del tiempo. En esta ocasión hablaremos en particular de los uniformes de enfermera, sus características, su importancia de uso y el impacto que tienen en los pacientes.

Para el personal sanitario es de suma importancia el código de vestimenta, pues tanto los médicos del hospital y clínicas como los enfermeros se encuentran en contacto directo con los pacientes y debido a los riesgos que representa laborar en este tipo de entornos, es necesario que cuenten con prendas diseñadas especialmente para crear una barrera que disminuya las probabilidades de la contaminación cruzada, la que puede ser razón del desarrollo de infecciones y la propagación de enfermedades. Además de esta función de protección, el código de vestimenta permite identificar a los profesionales que desempeñan diferentes funciones, por lo que en los entornos de atención médica se debe emplear ropa laboral especial para sanidad que sea reconocible, segura, y cómoda de usar, esto es, que permita el movimiento libre del cuerpo para que la persona que la vista no tenga dificultades al llevar a cabo las tareas propias de su cargo.

En los entornos sanitarios los uniformes cumplen otra función de gran importancia, relacionada con la manera en que las personas que reciben el servicio perciben al hospital, clínica, médicos o enfermeros que los atiendan, así como al personal de recepción y cualquier otra persona que labore en el establecimiento. Como es sabido, por lo regular las personas basamos nuestras impresiones en la apariencia, pues nuestro primer contacto, en la mayoría de los casos, se da a través de la vista. Si llegamos a una institución de salud donde los uniformes de enfermera se encuentran impecables al igual que los de los médicos, la impresión que tengamos del lugar, sea hospital, clínica o consultorio, y a quienes laboran en él será de higiene, fiabilidad y seriedad. Si por el contrario nos encontramos con personal que no está uniformado o que sus prendas se encuentran en mal estado, sucias o no les ajustan bien a su cuerpo, probablemente no confiemos en los servicios que ofrecen ya que transmiten descuido y pensamos que así como no ponen empeño en cuidar su apariencia, tampoco lo pondrán en atendernos.

Si los uniformes en entornos sanitarios además de proporcionar protección y seguridad al personal, contribuyen a proyectar una imagen de profesionalismo y seguridad, es indiscutible que su uso se debe adoptar en hospitales y clínicas y que las prendas que los conforman deben mantenerse siempre en buen estado. Durante siglos el color blanco ha sido el que simboliza al entorno médico y continúa siendo el más utilizado, tanto por factores de impacto psicológico sobre los pacientes, como por cuestiones prácticas. Como bien sabrás, al color blanco se le atribuyen ciertos significados positivos, como pureza, tranquilidad, paz y confort, además tiene un efecto relajante y se le asocia con la limpieza e higiene, de ello que sea un color ideal para emplearse en uniformes. Además, debido a la facilidad con que este color se ensucia, es muy sencillo detectar cuando las prendas requieren lavado, lo que reduce el tiempo que se usa y al reducir la acumulación de gérmenes y bacterias las probabilidades de contaminación son menores que, por ejemplo, si se usaran uniformes negros.

A pesar de que el color blanco es por excelencia, el color de la ropa laboral de sanidad, hoy en día se opta por otros colores e incluso estampados, según el entorno específico en el que se trabaje. Por ejemplo, al trabajar con niños puede estar permitido utilizar uniformes con diseños más coloridos y con figuras, pues la población infantil siente mayor empatía por las personas con esta clase de prendas que por las que portan uniformes completamente serios, o bien, el uso de uniformes en tonalidades azules y verdes no sólo está permitido, sino que es indispensable al trabajar en el quirófano pues estos colores evitan que cirujanos y enfermeras se cieguen por efecto de contraste entre el color blanco y el rojo de la sangre. Además de la variedad de colores y estampados en los que en la actualidad se encuentran disponibles los uniformes, hay distintos tipos de corte y diseños.

Como ya mencionamos, para proyectar una buena imagen y garantizar que el uniforme cumpla la función para la que fue diseñado, es necesario que se conserve en buen estado y limpio, pero no solo eso, también tiene que ajustar bien al cuerpo de quien lo usa y permitirle movilidad. Es por ello que los fabricantes de uniformes, como Priatelia uniformes, cuentan con diferentes diseños en filipinas, pantalones y batas para uso en entornos sanitarios, de esta manera cualquier persona puede encontrar el que se adapte mejor a su cuerpo y por supuesto, a sus gustos. Cuellos redondos, cuellos cuadrados, cuellos en V, botones, cierres, resortes, con bolsillos, sin bolsillos, de manga corta o manga larga, las filipinas, pantalones y batas se manufacturan con elementos que permiten la personalización de los uniformes según las exigencias laborales y los gustos individuales. La calidad también es importante, pues de ella depende la funcionalidad de las prendas y su tiempo de vida, por ello se recomienda evaluar la composición de los uniformes y seguir sus instrucciones de cuidado, de esta manera se mantendrán en buen estado durante más tiempo.

En Priatelia Uniformes contamos con una extensa variedad de prendas para uniformes de enfermera, te invitamos a visitar nuestro catálogo de productos y a contactarnos para que resolvamos cualquier duda que tengas sobre nuestros servicios, con gusto te atenderemos.

UNIFORMES DE ENFERMERA: IMPORTANCIA E IMPACTO SOBRE LOS PACIENTES

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *